Belleza interna, Planificación

¿Tendré paz cuando todo se resuelva?

En este tiempo de fiestas, planes, compromisos ilimitados, en el que invertimos tiempo, dinero y esfuerzo; queremos presentar la relación que existe entre tener paz y el cumplir con las obligaciones.

Nuestra tranquilidad no puede depender de agentes externos como: trabajo, salario, obtener una herencia, ganarse la lotería, cumplir con un listado de pendientes, etc. La vida es cambiante y depende de factores que muchas veces no están en nuestro control. Una enfermedad inesperada, una ruptura en una relación, pérdida de trabajo, mucho tráfico, un proyecto de trabajo inesperado, entre muchas situaciones con base suficiente para paralizar nuestro andar.

Una señora me comentó hoy,  todas las actividades que le faltan por realizar para estar lista para Navidad y que al terminarlas estaría segura que tendría paz. Ahora bien, qué le está causando esta forma de pensar? Presión alta, dolor de cabeza, insatisfacción al no disfrutar el ahora.

Llegar a la meta es importante, pero la forma en que la alcancemos lo es más: creo que cumplir nuestras metas con paz mental, salud y armonía en nuestra vida espiritual y con los que nos rodean es la verdadera diferencia.

He decido disfrutar los momentos, la vida es muy corta pero muy rica en experiencias para no disfrutarla. Quizás ahora no estemos pasando el mejor de los momentos pero que nuestro enfoque esté en agradecer las innumerables bendiciones que nuestro Padre Celestial nos regala a diario.

Créeme todo a la bajada se arreglará, confía en Dios, entrégale todas tus cargas no le impongas condiciones, define prioridades y trabaja en base a ello, planifica, trabaja para alcanzar tus metas. 

Por último recuerda que los planes deben ser flexibles y que pedir ayuda o consejos a otros con más experiencia o fuerza es una estrategia válida.

Besos,

Karina 

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