Belleza interna

La ansiedad pasa

Has sentido que no sabes cuál camino elegir: quizás debas seguir luchando hasta alcanzar la meta o simplemente debas dejar pasar el momento. No estas segura si es una oportunidad o es una puerta que te apartará de los planes gloriosos que Dios tiene para tu vida. Muchas personas dirían que quizás te estresas por el gusto, pero en tu ser el sentimiento de ansiedad cada día toma más fuerza.

En la mañana de hoy, decidí tomar un café en un restaurante de mi ciudad. Y mientras disfrutaba de mi deliciosa bebida, observaba los semblantes de las personas que entraban al local: unos se veían felices, otros cansados, tristes y hasta molestos. Las situaciones que atravesaban esos clientes eran distintas pero aún así todos se encontraban a una parada de llegar a sus destinos: trabajos, escuela, hospital o lugar al que se disponían llegar.

¿La clave quizás está en sólo seguir intentándolo? El día de ayer me encontré con una tía que no veía hace mucho tiempo, ella sólo me tomó de las manos y me dijo: «just keep working, that’s the key», que en español se traduciría como: «sólo continúa trabajando, esa es la clave». Hoy puedo reconocer que mi ansiedad es provocada sólo por mi temor a volver a fallar.

Esta semana pude conversar con distintas personas y entender que es muy común el temor a tomar malas decisiones, a volver a ser engañadas o volver a sufrir.

Una gran amiga me dijo: «sólo disfruta el momento». Meditando en historias biblícas y versículos que me ayudaran a reforzar este consejo; recordé la vida de Rut y Noemí. Mujeres que atravesaron situaciones espantosas: muerte, hambre, trabajos, mudanzas, soledad, etc. pero que continuaron hasta alcanzar la meta.

Esta historia tuvo lugar cuando en el país de Israel todavía no había reyes; sino que al pueblo lo defendían libertadores ocasionales. En esa época no hubo cosechas y la gente no tenía qué comer. Por eso, una familia del pueblo de Belén, de la región de Judá, se fue a vivir al país de Moab, porque allí sí había comida. El esposo se llamaba Elimélec, la esposa se llamaba Noemí, y los hijos se llamaban Mahlón y Quilión. Poco tiempo después de haber llegado a Moab, Elimélec murió, así que Noemí y sus hijos se quedaron solos. Pasó el tiempo, y Mahlón y Quilión se casaron con muchachas de ese país. Una de ellas se llamaba Orfá y la otra, Rut. Pero pasados unos diez años, murieron Mahlón y Quilión, por lo que Noemí quedó desamparada, sin hijos y sin marido.

Rut 1:1-5 (TLA)

Más adelante en la historia podemos ver , como Noemí se entera como «Dios había bendecido al país de Israel, dándole abundantes cosechas», (Rut 1:6(b) TLA), por lo que decide regresar a Belén con sus nueras. Al final sólo Rut permanece con su suegra Noemí. Y sólo ellas regresan a Belén, que traducido significa: Casa del Pan. Sus esfuerzos y ganas de surgir sin apartarse de los estatus que Dios había establecido, permitió que fueran redemidas.

Rut es mi libro preferido de la Biblia por lo que te invito a leerlo, sólo son 4 emocionantes capítulos, llenos de drama, romance, acción y sobre todo segundas y terceras oportunidades.

Es posible que a lo largo de este blog hayas visto la frase «lo que pasó, atrás quedó», y es verdad, por lo que lo recordaremos siempre que tengamos oportunidad. La clave ante toda aflicción es regresar a la Casa del Pan, al lugar donde Jesús con sus manos abiertas está dispuesto a escucharte, mimarte, consolarte y protegerte. Este lugar se encuentra a una oración de distancia. Y es seguro que la línea nunca esta ocupada.

Somos humanos y todos cometemos errores. Nuestras faltas no nos definen. Sólo nuestro carácter y deseo de aferrarnos a las promesas divinas nos ayudaran a saber quienes somos.

La ansiedad es un sentimiento, por lo que no dura para siempre. Eternos son los recuerdos, enseñanzas y aprendizajes producto de nuestras experiencias. Podemos chicas, esto sólo es el inicio, aún queda mucho por hacer, vivamos disfrutando un día a la vez, que estamos a un paso de llegar a la meta.

Dios les bendiga y besos.

Deja un comentario