Belleza interna

No te rindas… Sólo intenta otra vez

Leamos Marcos 8:22-26

« Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan.  Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos.  Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea».

Como pudimos apreciar, la historia nos habla de un hombre ciego que no recibió su milagro al primer encuentro con Jesús. Lo interesante del acontecimiento es que no se rindió y permaneció frente a Jesús,hasta recuperar completamente su visión. 

¿Pero qué enseñanzas podríamos obtener de esta historia?

  • Aunque no veas la solución o el camino que debas seguir ponte en acción sabiamente. Invierte en tareas que estén dirigidas a preparar, desarrollar y mantener tu meta. Por ejemplo, si desearas obtener un mejor trabajo, mientras entregas currículum y esperas por la gran oportunidad, pudieses entrar a la universidad y estudiar una especialización, para ampliar así la posibilidad de obtener un mejor trabajo.
  • Como diría el Pastor Randy Jackson: «Sino te mueves es porque estás estancado». Por lo que invierte adecuadamente tu tiempo hasta alcanzar tu meta.
  • Pon atención a quién y qué escuchas. En lo que escuchamos esta la clave para vencer y soportar mientras esperamos nuestro milagro. Desechemos cualquier ruido que no fortalezca nuestra fe en Dios y en las maravillas que Él ha hecho y seguirá haciendo. Recuerda que la fe viene por el oír como lo dice Romanos 10:17
  • La fe debe ser probada. 1 Pedro 1:7. Si hay desesperación, ansiedad o temor tardará más la respuesta. Sólo debemos entregarnos en las manos de Jesús sin reclamos, exigencias y fechas límites que de seguro Él nos sorprenderá. 

Conclusión
Hagamos como el ciego pongámonos en las manos de Jesús, démosle  el control e invertamos sabiamente el tiempo. Recordemos que Él no se rendirá hasta perfeccionar su obra Jeremías 29:11

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