Familia

Nadie me enseñó a ser Padre

A veces pensamos que debería existir un manual para padres que nos enseñé todo acerca de criar hijos. Pero lamentablemente no hay. Encontramos muchos escritos, testimonios de conocidos, consejos de nuestros propios padres, tíos, abuelos, etc. Pero cada hijo es único y las situaciones a las que cada padre debe enfrentarse son diferentes.

No se nace siendo padres, aprendemos sobre la marcha, nos equivocamos pero continuamos. Al igual que las plantas los hijos: nacen, crecen, se reproducen y mueren. Pero existe una gran diferencia entre ambos, veamos que dice el Salmos 127:

Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño. He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado. Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Salmos 127

La Palabra de Dios nos dice que los hijos son: saetas (flechas), herencia (regalo de Dios); y que los padres con muchos hijos son bienaventurados (bendecidos). Saliéndonos un poco del tema, recordemos que Dios nos ha llamado a ser buenos administradores, por lo que debemos tomar en cuenta este precepto y planificar la cantidad de hijos que nos conviene tener.

Los hijos son regalos preciados que Dios nos dio y aunque el proceso no sea fácil deben ser cuidados y enseñados de la mejor forma. El mayor legado que podemos dejarles, es el conocimiento que los lleve a alcanzar la salvación eterna de sus almas y el mantener una vida que agrade a Dios.

La Biblia es el manual por excelencia y ahí encontraremos toda la información necesaria para criar, disciplinar y hasta premiar a nuestros hijos.

Bendiciones.

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