Familia, Matrimonio

Las amistades en el matrimonio

Si pasas por dificultades en tu matrimonio, Dios es tu mejor aliado. Él te llenará de esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Él es tu amigo y le importa tu matrimonio. Recuerda que Jesús dió su vida por ti y por tu esposo. Si deseas confirmar esto en Juan 15:13 podemos encontrar lo siguiente: «No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos».

Efesios 4, es un gran aliado para tu matrimonio, en los versículos del 7 al 16, nos dice que Cristo nos dió distintas capacidades, para que formaramos una sola iglesia, un grupo muy unido. En el versículo 14 nos dice: «Ya no seremos como niños, que ahora piensan una cosa y más tarde piensan otra y que fácilmente son engañados por las falsas enseñanzas de gente astuta, que recurre a toda clase de trampas». Pensar que no somos tan importantes para que personas quieran dañar nuestro matrimonio, es una mentira del enemigo, fuiste escogida por Dios, eres una Hija de Dios y lo que Dios ama, el enemigo busca la forma de como destruirlo y eso incluye tu matrimonio.

Ahora bien, ¿Importan las amistades o voces que escuchamos?, sí, son motivo de aliento, gozo, desmotivación, desesperación, etc. El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con distintas capacidades. Lo que en ti es una fortaleza, puede ser una debilidad en tu esposo y lo que es una debilidad en ti, puede ser una fortaleza en tu esposo. Dios quiere que sean un matrimonio unido. Lo que me gusta de este capítulo es que nos enseña cómo llegar a esa unidad, veamos qué nos dice Efesios 4:2-3, «Sean humildes, amables y pacientes, y bríndense apoyo, por amor, los unos a los otros. Hagan todo lo posible por vivir en paz, para que no pierdan la unidad que el Espíritu les dio». Habla en tiempo presente, sino lo haces puedes empezar ya a vivir esta promesa.

Recuerda que «Las armas de nuestras milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Dios». 2 Corintios 10:4-5. Guerrera, tus armas son la oración, la Palabra de Dios y el ayuno.

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