Belleza interna, Familia, Matrimonio, Planificación

Cuando tus sueños se paralizan

Pensar en la dicha que sentiremos cuando materialicemos nuestras metas es inexplicable. Trazarnos metas al corto, mediano y largo plazo; planificar los caminos que deberíamos tomar para alcanzar dichas metas en el «tiempo perfecto», pedir a Dios que confirme si es su voluntad y decidir o no llevarlos a cabo es parte del crecimiento; parte esencial del vivir es tomar decisiones. Pero, ¿qué pasa cuando vemos como todo va tomando forma y de repente se desmorona? o ¿cuándo analizamos cómo estuvimos tan cerca de alcanzar la meta? ¿Cuál es nuestra reacción? ¿qué pensamos cuándo nuestros sueños se paralizan?

Dios es soberano y tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros, pero existe el libre albedrío (Deuteronomio 30:19); esa libertad que Dios nos da de tomar nuestras decisiones. Nosotros decidimos si le entregamos la llave de nuestra vida a Dios, cerramos los ojos y confiamos plenamente en Él; o si en nuestras fuerzas hacemos lo que pensamos es mejor para nosotros; o trabajamos en un 50% – 50%, osea en ciertos momentos nos regimos por el plan de Dios y en otros por el de nosotros. Es sólo nuestra decisión, por lo que no debemos culpar a nadie y menos a Dios por las consecuencias de nuestras decisiones.

Ahora bien, analicemos las siguientes preguntas:

  • ¿Tu sueño honra a Dios?
  • ¿Qué motiva tu sueño?
  • ¿Has pedido la confirmación de Dios?

Si las respuestas a las preguntas fueron todas positivas: tu sueño honra a Dios, te motiva una razón que lo glorifica y has recibido su confirmación, ahora te pregunto ¿por qué piensas que la pausa es definitiva?, ¿por qué piensas que ya no hay futuro para tu sueño? Será quizás por factores como tiempo, edad, relaciones, fuerzas, salud, entre muchas otras cosas que en el plano terrenal catalizan esos sentimientos de derrota. Hay sueños que nacen del corazón y cuando observamos que no han sido alcanzados, o que retroceden sus cumplimientos, o que en nuestra realidad es «imposible» que se puedan llegar a materializar, duele mucho, por lo que debemos dirigir y mantener nuestra mirada en el único que es capaz de actuar a nuestro favor: Dios.

Dios es bueno y sabe lo que es mejor para nosotros, ahora analicemos estos versículos:

  • Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar. Jeremías 29:11 (TLA)
  • ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? Lucas 11:11-13
  • El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? Romanos 8:32
  •  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28
  • ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Romanos 8:31
  • ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:35-39

Es fácil culpar a Dios de no hacer las cosas que deseamos en nuestro tiempo y a nuestra manera, pero si pasamos la situación por el «filtro Dios es mi Padre que me ama», podremos confirmar si estamos siendo justos con nuestro Padre Celestial, por ejemplo digamos que una de tus metas es tener un carro nuevo, pero no tienes un trabajo fijo y no cumples con los requisitos necesarios para optar por un préstamo bancario. Si pasas esta situación por el «filtro Dios es mi Padre que me ama» llegarías a la conclusión que Dios es tu padre, el quiere tu paz, si llegarás a perder el trabajo, perderías el carro, tu tranquilidad, tu buen crédito, tu paz, entre otras cosas, además un carro necesita mantenimiento, piezas nuevas, gasolina, seguro contra accidentes, etc.; por lo que como buen padre te obsequiará el carro cuando estés preparado, por lo que en vez de quejarte deberías prepararte (mejorar tu educación, buscar un trabajo estable, ahorrar), para estar en la condición de adquirir ese bien tan preciado: tu carro nuevo. Recuerda que los planes de Dios tienen como consecuencia tu bienestar, piensa en la relación de padre e hijo.

Otro ejemplo podría ser deseas casarte, pero no tienes ni novio, por lo que esta meta es bastante complicada en los ojos humanos y puede ser que hasta el señor de la tiendita de la esquina te recuerda que estás soltera, por lo que tu ansiedad aumenta cada día más. Si la meta es casarte te diré que es sencillo lograr esta meta, si lo observas bien en cualquier esquina podrías conseguir alguien que te ayude a cumplir este sueño ¿pero realmente deseas unir tu vida a cualquier persona? o lo que deseas es una vida matrimonial de bienestar. Si pasas esta situación por el «filtro Dios es mi Padre que me ama» llegarás a la conclusión de que si aún no ha ocurrido es porque aún no es el momento adecuado; matrimonio no es sólo tener a alguien para no estar sólo, es todo un trabajo, en el que para que funcione el orgullo, el perdón, compromiso, valores, amor, oración, comunicación, etc. etc. serán la receta diaria que deberás aplicar. Utiliza este tiempo de espera para prepararte, infórmate con personas de experiencia y trayectoria cristiana: parejas casadas, personas divorciadas, pastores, etc., lee tu Biblia aprende cuales son los roles de las esposas y esposos; y entonces realmente entenderás que un Padre responsable sólo da regalos a sus hijos cuando estos están preparados para usarlos para su bienestar. Créeme cuando estés preparada Dios abrirá esa puerta.

¡Cuidado, hermanos! No piensen en lo malo, ni dejen de confiar en el Dios que vive para siempre, para que no se aparten de él. Al contrario, mientras aún queda tiempo, cada uno debe animar al otro a seguir confiando. Así nadie dejará de obedecer a Dios, ni pensará que, si peca, hace el bien. Al principio, cuando confiamos en Cristo, nos hicimos compañeros suyos; y si no dejamos de confiar en él, seguiremos siendo sus compañeros siempre. Hebreos 3:12-14

No dudes del amor de Dios, esa duda proviene del enemigo, él sólo quiere que nos apartemos de Dios, si esto ocurre no lograremos alcanzar el plan perfecto que nuestro Padre Celestial nos tiene reservado. Recuerda no es el final, sólo es una pausa, por lo que utiliza este hermoso momento para prepararte. Tu Padre que te ama, sabe de lo que tienes necesidad, «Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten». Mateo 6:33 (TLA)

No permitas que el amor a lo que crees necesitar inmediatamente nuble tu relación con Dios. Trabaja para Él, a su tiempo recibirás tu bendición.

 

 

 

 

 

 

 

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